Gustavo Leal Cueva

En 2005 el gobierno de Suecia publicó un estudio en el que se cuantifican los beneficios que los suecos perciben directamente por el pago de sus impuestos. En esta tendencia de compararnos con los países con economías más fuertes, conviene evaluar no solamente lo que paga un contribuyente de un país cuyos impuestos son altos, sino también qué es lo que recibe a cambio.

El sueco promedio paga durante su vida un monto equivalente a 9.34 millones de pesos mexicanos en impuestos a su gobierno. El sueco que paga estos impuestos recibe beneficios directos en forma de servicios públicos como lo son escuela, servicios de salud, transporte y demás satisfactores proveídos por el gobierno a través del gasto público.

¿Qué recibe un sueco?
Este "retorno" de los impuestos al contribuyente que los pagó se cuantifica de la siguiente manera:

  • 45% se le regresa directamente a su economía familiar el mismo año que fueron pagados. El retorno de este dinero lo percibe, como se mencionó anteriormente, en servicios públicos como educación, salud, transporte, etc.
  • 37% se le regresa durante el transcurso de su vida, de la misma forma comentada.
  • 18% va a las economías de otras familias; es decir, quien los pagó no percibe beneficio equivalente a esta última cantidad, sino que quien se beneficia es una familia o familias ajenas.

El punto de equilibrio en el que el contribuyente ha percibido todos los beneficios por los que pagó es a la edad de 87 años. Evidentemente, quien llegue o supere esa edad habrá obtenido el beneficio total; quien fallezca antes de esa edad, no habrá percibido todos los beneficios de los impuestos que pagó.

Quienes obtienen más beneficios en son las personas que solamente estudian hasta la secundaria, ya que ellos recibirán en servicios y ayuda del gobierno 1.1 millones de pesos más que lo que pagan. Quienes cuentan con carrera profesional pagan 623 mil pesos más de lo que reciben.

¿Qué recibe un mexicano?
¿Cuáles servicios públicos percibo yo como mexicano? ¿Utilizo las escuelas públicas, los servicios de salud públicos, el transporte público?... El alumbrado público y vialidad ¿son servicios de calidad?... ¿La costosa seguridad pública cumple su función?

Si pago impuestos y no percibo ninguno de estos servicios, por el contrario, envío a mis hijos a escuela privada, me proveo de mi propio transporte, pago mis propios seguros médicos y doctores, entonces ¿cuál es el retorno de mis impuestos?

¿Cómo enfocar una reforma fiscal?
Sirvan estos datos para darnos una idea de lo que un sistema fiscal eficiente implica. No se debe buscar únicamente recaudar los máximos impuestos posibles. Se debe buscar establecer los mínimos impuestos necesarios, pero con el objetivo de lograr la mejor distribución de riqueza (bienes y servicios) mediante la eficiencia en el gasto público.

En los últimos 10 años hemos visto desfilar un sin número de impuestos, se le ha impuesto una excesiva carga administrativa a los contribuyentes, y nada de esto ha sido suficiente para saciar el hambre de ingresos del gobierno.

En la mesa de discusión de una reforma fiscal el debate se centra normalmente en cuáles impuestos aumentar, cuáles crear, pero la calidad del gasto, su transparencia y su mejor uso han estado siempre en un segundo plano.

La base del problema fiscal en México se centra en estos tres pilares: Eficiencia y transparencia en el gasto público, modernización de la coordinación fiscal y refuerzo de las acciones de fiscalización. De esto se trata una verdadera Reforma Fiscal Estructural.

Está demostrado que la forma de atacar el problema no ha sido la correcta. Mientras estos tres pilares no sean atendidos simultáneamente, cualquier reforma a las leyes fiscales resultará en un ejercicio desgastante e inútil, con rápida obsolescencia y nulos beneficios para los mexicanos.

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